En Abril 2017 será efectiva la revisión de la monografía 169 sobre agua para inyectables (Water For Injection – WFI) de la Farmacopea Europea, donde por primera vez se permite oficialmente obtener agua para inyectables por cualquier método que sea equivalente a la destilación. La ósmosis inversa se menciona, pero solo como un ejemplo.

De todas formas, aún quedan algunas preguntas sin respuesta, preguntas técnicas, como las relacionadas con los sistemas HPW (Highly Purified Water), que desde hace tiempo producen agua con calidad inyectable, y preguntas sobre conceptos GMP, que es esperable que se respondan en la nueva revisión del Anexo 1.

Por el momento está claro que hay que informar a la autoridad reguladora GMP cuando se planifique el uso de WFI obtenida por membrana, y este es un requisito relevante si el producto piensa exportarse a India, China o USA.

Otro punto crítico es la sanitización. Los sistemas de almacenamiento en caliente se consideran auto desinfectantes, pero para los sistemas en frío se piensa en una sanitización rutinaria por vapor de todo el sistema de almacenamiento y distribución. Por el momento, una ozonización permanente de sistemas en frío no se considera suficiente.

Los controles del agua de alimentación del sistema también serán mucho más importantes. Las impurezas en el agua de entrada no presentan un problema para la destilación pero son muy relevantes para los procesos por membrana.

También será importante el control de la conductividad y el TOC, que puede considerarse como un indicador de riesgo de contaminación microbiológica del sistema. En este punto, el límite de acción de TOC del 50% de la especificación no sería válido y deberá justificarse estadísticamente.

Desde el punto de vista técnico, al eliminar la transición de fase líquida a vapor, la membrana del nuevo sistema pasa a jugar un papel crítico. Se recomienda un saneamiento en caliente después de la instalación, ya que no es posible garantizar la esterilidad de la membrana por parte del proveedor. Y tampoco debemos olvidar que su selectividad (cut off) cambia con el tiempo. Por último, al cambiar una membrana deberemos hacer una comprobación final antes de desecharla, para demostrar que se ha comportado correctamente hasta el último momento.

Los usuarios actuales de sistemas HPW deberán definir como realizarán la transición a WFI. Además de la comunicación a las autoridades sanitarias está el tema de la validación. No sería necesario hacer una nueva PQ de las fases de tratamiento y purificación porque nada cambia, pero sí cambia el sistema de almacenamiento y distribución. En este punto, la validación debe demostrar que el WFI producida en frío es tan segura como la producida por destilación, y en este aspecto, el mantenimiento, la monitorización y la sanitización son muy relevantes.